viernes, 26 de agosto de 2011

Ahimsa-no violencia


Ahimsa es el primer aspecto de los Yamas, uno de los 8 Brazos del Yoga clásico de Patanjali: Yoga Sutras, que fueron escritos hace cientos de años y son considerados la biblia del yoga.
En la práctica, ahimsa debería de aplicarse en pensamiento, palabra y acción. Además es más fácil predicarlo que llevarlo a la práctica. Deberíamos de llevar a cabo la no violencia de una manera más sutil, sin pensamientos de odio, desagrado, desacuerdo, sin hablar mal de los demás, sin mentir ni lastimar a los que nos rodean (incluyendo a todos los seres vivos).
Ahimsa es comúnmente citado en defensa del vegetarianismo y pacifismo. Pero en la práctica del yoga, el no dañarse a sí mismo es tan importante como no dañar a los otros. Y aplica en la práctica tanto sobre y fuera de la colchoneta(mat).
Ahimsa en el Yoga
¿Qué significa practicar ahimsa en nuestra clase de Yoga?
Para algunos de nosotros significa retroceder y aprender a dejar ir el ego competitivo. De seguro hemos aprendido a no compararnos con otros, siempre los profesores tratamos de animarlos a escuchar su cuerpo, a trabajar a tu paso, a modificar las posturas de acuerdo a tu necesidad, y a mantener tus ojos que juzgan lejos de tu compañero, que es muy probable, como comúnmente se dice, que sea un contorsionista.
El aprender a no competir con nosotros mismos es una cualidad difícil. Esto quiere decir que no hay que comparar nuestra práctica de hoy con la de ayer, además de no tener expectativas de que tenemos que igualar o superar nuestro trabajo anterior. La belleza del yoga- y que lo conecta tan cerca al arte de la meditación- es que nos permite estar presentes con nosotros mismos en cada momento tal y como es, sin traer a nuestra mente el recuerdo del ayer o la expectativa del mañana. Es por esto que se le llama practica.
No deberíamos de ignorar las señales del cuerpo que son obvias. Respetando tu dolor, trabajando alrededor de él, sin llegar a él.
Es común que antiguas lesiones vuelvan a salir con la práctica, pero no hay que ignorarlas. Un dolor agudo es una señal muy clara del cuerpo que dice que hay que parar. Es necesario desarrollar una mejor conciencia para distinguir entre diferentes niveles de sensación y de dolor. Es común no escuchar al cuerpo hasta que se presenta un dolor que ya no aguantamos. Escucha a tu cuerpo atentamente, los profesores tratamos de señalar el camino, pero la decisión de hacerlo o no, es responsabilidad tuya.
Si es posible hacer cambios en la práctica para no seguir lastimándonos y usar la práctica como lo que es: Un MÉTODO DE SANACIÓN.

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